El pasado 8 de marzo [de 2002] apareció degollado el cadáver de un joven en el centro Remar de Zegama (Gipuzkoa). Aunque la investigación ha dado el caso por cerrado, concluyendo que se trata de un suicidio, KALEGORRIA ha sabido que, con anterioridad, se han cometido crímenes dentro de varios recintos de esta asociación. La secta Remar (Rehabilitación de Marginados) es un lucrativo negocio económico-religioso con ramificaciones en todo el mundo. En algunos países existe la posibilidad de cumplir penas de prisión en centros Remar.

El pasado 8 de marzo [de 2002] apareció degollado el cadáver de un joven magrebí en el recinto del caserío que la asociación Remar (Rehabilitación de Marginados) tiene en el barrio Barrensoro de Zegama (Gipuzkoa). Aunque informes forenses consultados citan lo inaudito del degollamiento como medio de suicidio, las investigaciones de la Ertzantza han concluido que el joven se suicidó.

Se da la circunstancia de que siete horas antes de que apareciera el cadáver, el fallecido, muy nervioso, se presentó en el Ayuntamiento de Zegama y pidió ayuda porque le habían amenazado de muerte, sin que ni el alguacil, José Luis Berasategi, ni una patrulla de la Ertazntza [Policía Autónoma Vasca] fueran capaces de hacerle concretar quién le amenazaba. El joven estaba siendo sometido a una cura de desintoxicación en el centro Remar de esa localidad. La Ertzantza no publicó ninguna nota de prensa sobre la muerte.

El caserío de Remar en las afueras de Zegama mantiene aislados a sus moradores, por lo que todo lo que ocurre en su interior es un misterio. Aunque se decía que el joven magrebí llevaba 12 años viviendo en Bilbo, KALEGORRIA no ha podido encontrar a nadie en esta ciudad que pudiera dar razón de su vida pasada.

Negro historial

Esta muerte es un nuevo punto oscuro en el historial de Remar. En 1999 fue detenido un usuario en el centro Remar de Puebla de Montalbán (Toledo), acusado de asesinar y descuartizar a una indigente y de haberla escondido en un congelador durante dos meses. En enero del mismo año fue detenido en el centro Remar de Irepal (Guadalajara) un preso acusado de un doble crimen y que se refugiaba allí, tras fugares de la Audiencia Provincial. En octubre de 2000, en Jaén, un hombre que se preparaba para ingresar al día siguiente en un centro Remar apuñaló dentro de un local de la asociación a otro usuario. En Cali (Colombia) explotó en 2000 una bomba dentro de un almacén de Remar, matando a cinco personas, entre ellas dos niños, e hiriendo a treinta. La bomba fue puesta por un usuario expulsado del centro.

El matrimonio de Juan Miguel Díez Álvarez y María del Carmen Jiménez Sanz abrió en 1982, en el caserío Mendiola de Araba [Álava], el primer centro de acogida Remar y desde entonces han sido muchas las denuncias, incluso a nivel internacional, que les han tachado de secta, negocio lucrativo, abuso de menores y explotación, con cierres judiciales de algunos centros.

Negocio y abusos

En la actualidad, Remar es un entramado económico-religioso con más de 300 centros abiertos en el Estado español y con tentáculos en más de 30 países de América Latina, Norteamérica y África.

Como el campo de la drogadicción es cada vez más restringido, Remar ha optado por ampliar su oferta a enfermos terminales de sida, multiplicando sus rastros y tiendas de segunda mano y abriendo empresas de viajes, transportes y mudanzas, construcción y medios de comunicación radiofónicos y televisivos. La gestión de estos negocios resulta especialmente lucrativa, pues se alimenta de mano de obra gratuita: la de los propios usuarios de los centros, con la excusa de que trabajando para Remar y sus empresas adquieren una formación que les facilitaría la posterior inserción social.

Al extender Remar sus redes a Latinoamérica, han arreciado las denuncias contra su gestión, ya que se han hecho cargo de cárceles de menores y prisiones. Ya en 1997, Human Rights denunció en un informe a Remar de Guatemala por maltratar a niños de entre siete y 12 años, a los que propinaban palizas y tenían “hacinados en condiciones insalubres y son vulnerables a los malos tratos por parte del personal”. Remar recibía una subvención del gobierno guatemalteco y abrió empresas de impresión, carpintería y panadería, que a la vez funcionaban como talleres para los niños.

En 1994, tres miembros de Remar fueron investigados en El Salvador por una denuncia anónima de maltrato a niños dentro de un centro de la asociación, que por aquellas fechas acogía a menores sin que sus estatutos en la capital salvadoreña se lo permitieran.

Varios centros Remar, entre ellos los de Kuartango (Álava) y Ariño (Teruel), recibieron órdenes de cierre por las malas condiciones que presentaban.

Este reportaje acerca de la asociación Remar (Rehabilitación de Marginados) fue publicado en el número 11 de la revista KALEGORRIA, correspondiente a Mayo de 2002.

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